Dudas, tengo muchas dudas. No puedo buscar a Belano o a Lima porque han fallecido. ¿Entonces? Queda García Madero, aunque lo último que se supo de él fue ¿Qué? Nada, que se largó en el Impala de Quim, con Lupe y los ya fallecidos. Alguna vez alguien preguntó por él, pero no lo reconocieron como real visceralista. Creo que a modo de homenaje debo hacerla de detective, o intentarlo para resolver mis dudas. Hay mucho trabajo.
Escuché de Los Detectives Salvajes muchos años atrás. Quizá de haberlo leído la primera vez que alguien lo nombró, en quién sabe dónde, mi vida sería otra. Habría emprendido un viaje en mi juventud, habría sido poeta o me habría esforzado más para ser periodista o fotógrafo. Pero no, llegó en la mitad de mi vida (con suerte) cuándo el miedo es mayor y el tiempo es menos. Me reprocho eso, negarme una lectura que pudo, sin duda alguna, cambiarme.
Ellos fueron en pos de Cesárea Tinajero, casi por casualidad cuando huían de un padrote que reclamaba como suya a una ex trabajadora sexual. Yo fuí e iré tras García Madero, aunqué, ¿no es él quién la hace de detective? ¿No son Ulises Lima, Alberto Belano y Juan García Madero quienes están ahora buscando a sus viejos camaradas? Se buscan en Europa, en México, se van pisando los talones mientras van recorriendo su camino sin saber que van detrás de ellos, como una vez ellos siguieron a Cesárea.
El libro de Bolaño es poesía pura, es un cúmulo de referencias bibliográficas, citas, notas. En una entrevista compararon a Los Detectives Salvajes con Rayuela, al ser grandes novelas de la literatura latinoamericana. Y sí, Los Detectives Salvajes también tiene una manera particular de leerse, cada una, a su modo, habla de una búsqueda mientras nos hace querer salir a buscar algo o a alguien.
En lo personal disfruto mucho los libros en los que la Ciudad de México tienen cierto protagonismo, leer nombres de calles que recorrido, dan ganas de ir a vagar y dejarte atrapar por una historia, ser protagonista o testigo de algún evento digno de ser contado por el o la siguiente gran novelista o poeta de latinoamérica.
En un mundo tan vertiginoso se antoja difícil comenzar un libro con más de 600 páginas, sin embargo ahí radica la grandeza, en lograr que esas 600 páginas sean gratas de leer, fluidas, al punto de sentir frustración cuando vas llegando al final. Y lo más importante, deja una enseñanza, una lección, o una visión diferente de la vida, de eso va la literatura, mostrarte opciones, ideas, aún cuando la vida se está yendo a la mierda y estás pasando por momentos angustiantes, oscuros, un buen libro siempre será una luz, Los Detectives Salvajes, ha sido mi faro en éste mes y algo, mi compañía mientras viajaba en metro, mi guarida y escudo contra el exterior, a veces nefasto.

Deja un comentario