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Akira

Akira, el referente obligado cuando de Anime y Cyberpunk se trata. Sin lugar a dudas, la obra maestra de Katsuhiro Otomo. Mil análisis se han hecho y mil más se harán pues la cinta es un fenómeno, un parte aguas en la cultura mundial. No se trata solamente de la animación y su crudeza, se trata de algo más, se trata de la naturaleza humana y cómo ésta se manifiesta.

Imaginen una ciudad más o menos ordenada con un régimen “bueno”, si el término puede aplicar. En condiciones de estabilidad social hay personas que no aguantan la presión y terminan cediendo ante sus pulsiones. ¿Qué pasaría si las condiciones generadoras de orden se rompen? El Estado no permanecería indiferente pues su única preocupación real es mantener el poder y controlarlo, ante esto, el caos es la única salida y para mantenerlo a raya solamente hay un camino, más violencia.

En medio del caos un chico resentido obtiene un poder inconmensurable que lo podría equiparar con un Dios. Si creces en medio del desorden, en el abandono y, permítanme insistir, el resentimiento, ese gran poder, no te dará una gran responsabilidad. Por el contrario, tu retorcido sentido de justicia se hará valer y buscarás, a como de lugar, que todo el que te haya enfrentado o quién te vaya a enfrentar, sufra las consecuencias.

Uno de los grandes errores de la especie humana es ese sentimiento de superioridad que le da la conciencia de si mismo y de su entorno, sumado a la capacidad de moldearlo a su antojo. Olvidamos nuestra origen animal y buscamos ejercer un falso derecho sobre la naturaleza sin importar a quiénes o lo qué jodamos en el camino.

Akira, según mi perspectiva, es una metáfora de todo eso, los humanos ejecutando nuestro verdadero ser, el deseo de someter a los otros. ¿Por qué? Por poder, por control porque en nuestra infinita ignorancia creemos que dominando todo, podremos dejar de tener miedo.

El miedo que sintió Tetsuo al ser abandonado cuando era niño, miedo a no poder defenderse, miedo a depender de Kaneda, miedo a seguir en el papel de subordinado, nunca líder. En cierta forma el miedo que tuvo Takashi (26) a ser arrollado ayudó a despertar los poderes de Tetsuo. ¿Y cómo puedes enfrentar tus miedos cuando de la nada posees un poder casi infinito? Simple, quemas todo.

Hablemos de Kaneda, el líder de los bozozoku, ¿el héroe? Él no quería salvar a la humanidad, nunca se cuestiona si Tetsuo desataría el final del mundo, se preocupa por Kei, por sus amigos, pero ¿por los demás? ¿por qué habría de imoportarle salvar a una ciudad que le ha negado todo? ¿salvar a sus maestros? ¿A la pandilla de los payasos? Si bien cuando Tetsuo golpeaba a un pandillero rival lo detuvo, fue más para evitar problemas que por empatía. Buscaba, de nuevo, proteger a Tetsuo, salvarlo de quienes experimentaban con él, que regresara con los suyos, y esto enfureció más al ahora Dios, que no permitiría que le arrancaran ese nuevo poder.

¿Qué motiva a Kaneda? La muerte de Yamagata, uno de sus grandes amigos, colega de batallas, compañero de escuela, eso y proteger a Kei y a su otro amigo sobreviviente Kai. No a la ciudad, no a los demás habitantes, no a los soldados o creyentes en la resurrección de Akira en el cuerpo de Tetsuo. Kaneda, valiente y en desventaja, decide ir en contra de la fuerza más grande que hasta ese momento había existido en la tierra. Quizá por motivos más egoístas, pero eso sí, más sinceros. Sin embargo, no hay esperanza cuando el desequilibrio mental se junta con una energía casi infinita.

Y al final, los protagonistas se enfrentan en condiciones desiguales. Ese gran poder no puede ser contenido, Tetsuo, en similitud con el concejo goernante en Neo Tokio, pierde el control; entonces regresamos al caos, a la destrucción, al Big Bang… de no ser por Masaru (27), Kiyoko (25) y Takeshi (26), quienes sacrifican su objetivo para poder salvar a Kaneda. O quizá fue Tetsuo quién logró controlar su poder al final, o el trascendido Akira que contuvo la explosión. El no héroe de la película sobrevive junto con sus amigos más cercanos y se dirigen a la ciudad eternamente descontrolada porque esa es la verdadera naturaleza humana.

Una respuesta a “Akira”

  1. […] videos que ví en el canal fueron los centrados en Akira, los cuales me inspiraron para hacer la primera entrada en este blog, guardando las proporciones claro, ¡no se espanten, también hay una que otra joya californiana en […]

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