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Infierno, Una Experiencia Inmersiva

Una vez, no recuerdo si en radio o televisión, alguien contó una anécdota en la cuál comparaba al Cine con el Teatro. En la historia decía que el Teatro era como el Cine, pero real. Guardé la comparación en mi mente y, al menos en la secundaria y la preparatoria, aquella realidad teatral no era la mejor. No menosprecio el trabajo de quienes ahí actuaban, quizá estudiantes o novatos que no tenían la culpa de mi indiferencia o falta de atención. Por desgracia me alejé del teatro. 

Luego me enfoque en consumir cine, literatura, música, cómics; no por falta de interés en el mundo de la dramaturgia, sino por circunstancias que aquí no se tocarán. Si he de ser sincero, me quedé con ganas de ver muchas obras o monólogos. Ojalá pueda recuperar el tiempo y ver alguna de esas historias.

Pero regresemos al pasado reciente: A mi buzón llegó un mensaje con el link y la información de una obra: InfiernoInvítame, soltó de inmediato Yun, la remitente. De acuerdo, contesté al revisar el vínculo compartido. Experiencia inmersiva, terror, teatro; esas palabras bastaron para convencerme. Una obra de terror con Yun, sin duda sería un gran sábado. 

Febrero 7, 18:00 horas, Teatro Enrique Lizalde, Coyoacán. Llegamos tan a tiempo como para ir a comer, y de paso comprar libros y dulces. Entramos con emoción y ánimo, el teatro estaba lleno y tenía una atmósfera especial. Comencé a entender el porqué la llaman experiencia inmersiva: focos a media luz, un edificio antiguo con mucha vibra. El recinto cultural por sí mismo contribuye a preparar el ambiente. Imaginen la cantidad de energía presente en el lugar, no solo la impregnada por actrices, actores, o el staff, sino también por los asistentes. Un crisol de almas y la historia propia del lugar sumado a los susurros, desde el lobby comenzó la magia de Infierno.

La tercera fila, los primeros dos lugares del lado izquierdo, ella y yo, emocionados, un tanto nerviosos, tomándonos fotos mientras la gente terminaba de entrar. Por cierto, teatro lleno, eso habla bien de las recomendaciones de boca en boca y obviamente de la calidad de la puesta en escena. 

El inicio me pareció desconcertante, algo sucede, pensé, tuve un presentimiento inmediatamente desechado por la primera vuelta en la trama, la cuál le dió sentido a la primera parte de ese único acto. A partir de ahí la magia aumentó considerablemente, las sorpresas, las vueltas, el miedo, incluso las risas y los gritos tanansiados. Más de una vez brinqué y apreté la mano de Yun pues en una parte uno de mis más grandes miedos se manifestó. ¿Qué más? pues el final inesperado, trágico, vibrante. 

Uno de los aspectos sobresalientes de Infierno es lo inesperado de la trama, cuando crees saber por dónde seguirá, cambia todo, te sorprende llevándote a un lugar opuesto, y eso hoy en día ya es muy difícil de lograr. La atención a los detalles es impecable. Tiene lugar una especie de ruptura de la 4ta pared, no sé si decir metateatro, pero es algo muy parecido que contribuye a dar sentido y enriquecer esos giros inesperados, y mantener a los espectadores al filo de las butacas. Aunque, no falta el payasito que rompe un poco con la atmósfera, pero eso es tema de los asistentes, no de la producción. 

Sin duda la obra, o como bien dicen, la experiencia inmersiva Infierno devolvió mi capacidad de asombro. Las actuaciones son excelentes, la dirección, el sonido, todo a punto. Esperar lo inesperado es una frase que pocas veces se cumple, con Infierno, la frase cobra sentido.

Infierno, una experiencia inmersiva, 07/02/26

Una respuesta a “Infierno, Una Experiencia Inmersiva”

  1. […] mucho que no escribo. ¡He visto El Diablo Viste a la Moda 2! Regeso con mi ¿crítica, reseña, recomendación, […]

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