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30 Años de Punk Rock: Seguimos Perdiendo en el Alicia

El multiforo cultural Alicia cumple 30 años, un recinto con mucha historia, cuna de grandes bandas del rock mexicano, un referente histórico, por decir lo menos. Por cuestiones que no han de tocarse aquí, pasó de la Roma a Santa María la Ribera, una ubicación perfecta para el rock pues muy cerca de ahí tiene lugar la sede del Tianguis Cultural del Chopo.

El 14 de diciembre del 2025 se presentó en el multiforo cultural la mejor banda de punk rock mexicano, al menos para mí: Seguimos Perdiendo, también celebrando sus 30 años. Me emocioné de sobre manera cuando supe de la presentación, aunque mi estado de ánimo no ha sido el mejor en los últimos meses, decidí asistir pues quizá una sacudida era lo que necesitaba para acomodar mis ideas y subir en el peldaño emocional. Compré el boleto el viernes 12 y esperé. Si les soy sincero, una parte de mí no quería ir, era como si no lo mereciera, como si ese vacío emocional, esa incertidumbre estuvieran cuestionando mi decisión. Dormí mal, y pasé un sábado extraño.

Llegó el domingo, día que aborrezco desde la infancia. ¿Asistir? me lo preguntaba mucho, ¿qué hacer? la eterna pregunta. Comencé a prepararme, no del todo convencido, a media ducha una luz iluminó mi cabeza, tenía que ir, sí o sí, de repente estaba motivado para ver a Seguimos, un poco de calma en medio de la turbulencia. Salí acompañado de una sensación extraña que aún no puedo sacudirme del todo, la cuál se convirtió en una voz molesta.

La cita era a las 4, llegué a tiempo, pese a la fiaca perenne de los choferes de autobús de la ruta 71 (¿por qué vas por el carril izquierdo si no vas a rebasar?). El de la puerta me dijo que la apertura sería en una hora aproximadamente. Mientras esperaba, caminé por Santa Maria la Ribera, fuí al Kiosco Morisco, mi lugar favorito y feliz en la ciudad de México; un lugar tan especial que sólo he ido en 3 ocasiones para no quitarle la magia. Tomé algunas fotos, di un par de vueltas, era una no tan tranquila tarde de Domingo en esa alameda. Tuve pensamientos felices mientras rodeaba el kiosco, incluso sonreí, pero esa voz no terminaba de irse.

Pensaba en si tomaría o no, con el ánimo abajo, no quería terminar mal, pero ¡Vamos! La última vez que ví a Seguimos Perdiendo no puede chelear a gusto y también fue en el Alicia, aún en la Roma, la banda aún con Mike, y yo con una perforación recién realizada en mi labio, con mi cabello azul que se hizo verde, y luego rapé en temporadas posteriores de mi vida. Vaya que ha pasado tiempo, mencioné arriba al tianguis cultural del chopo, ahí me hicieron la perforación y de hecho no pude chelear a gusto porque había usado gran parte de mis recursos en caguamas en la fondita que todos saben dónde está.

De regreso al presente, entramos a eso de las 5 y media, quizá cuarto para las seis de la tarde, compré 3 chelas por 180 varos de a 60 cada una, un precio legal y justo, por cierto, el sistema de boletaje para la compra está genial y práctico pues puedes tener tus boletos guardados para cuando los requieras, lo cuál agiliza mucho la compra. Canjee un boleto, guarde los dos restantes, y maldije no tener efectivo suficiente para comprar otra ronda, pero ese inconveniente lo sorteé después. El recinto es amplio un atrio sirve como escenario para rendir culto al Dios del Rock, el decorado es inspirador, pintas que hacen referencia a la música, a la juventud y a las viejas generaciones rockeras. Un contraste perfecto entre la estructura y los asistentes.

Los Lumberjacks: 4 hijos de san Vicente Chicoloapan, desde el oriente del Estado de México, uno de los últimos bastiones del Rock, llegan a tocar punk rock con actitud, una nueva generación que trae huevos y ganas, sin duda un lugar merecido en esa tocada, las nuevas generaciones comenzando a recibir la estafeta con influencias de los ya consagrados, como dijo, el vocal, todos estábamos ahí gracias a Seguimos Perdiendo. Sin duda Los Lumberjacks, merecen una plana aparte, como todos los que serán mencionados en éste escrito, pero debo resumir para no perder la atención de los lectores.

Antes de que comenzara la siguiente banda, decidí que bebería un poco más que las chelas, sólo llevaba una y tenía dos boletos, obviamente la seguridad e integridad es primero en el Alicia y para cuidar el recinto y lo que ha costado ganar ese lugar es recomendable no beber en las inmediaciones del mismo, pero hay banda que prefiere ahorrar algo de dinero y comprar en el exterior y jugársela bebiendo alejados del lugar. Mi falta de efectivo me orilló a emularlos, por suerte le parezco confiable a las personas y alguien me permitió beber con él mientras comenzaban la siguiente banda, no daré más detalles hasta una siguiente entrega.

Intercambié el siguiente boleto en la barra, tocaba De Nalgas, había escuchado de ellos, pero no lo suficiente, ese día me sorprendieron, supieron prender a la gente que para esa hora ya abarrotaba el recinto, más desmadre y canciones bastante irónicas, mucho rock chingón, fue un buen encuentro con esa banda y su poder escénico. Hacía tiempo que no veía tanto poder en el escenario, tanta irreverencia, sin duda se necesita de actitud y algo especial para mover a la gente como ellos lo lograron, a la vio, a la bao, a la veeeeerga, y todos aplaudiendo, brincando, ya con el recinto lleno.

Tabacos, una de las mejores bandas de México, sin lugar a dudas, con himnos consagrados ya en el underground, como La Puta y el Morralito, La Shusha, Sabor a Miel… Fué la primera vez que los ví en vivo y espero no sea la única, su despliegue de energía es brutal, puro pinche punk rock con bajos bien marcados, guitarras precisas y batería poderosa. Ya con un poquito de alcohol en mi sistema y esa voz callada me metí al slam con otros tres, dos descamisados y un vato con chamarra de piel, en rangos de edad tan distintos como era posible, que gran domingo pensé, mientras olvidaba un poco el mundo.

Salí a conversar con mi nuevo amigo cuando terminó Tabacos, compré cervezas en el 3B, y estuvimos hablando de música, sobre un par de bandas en particular y cómo las nuevas generaciones están aferrándose al rock en un mundo que está siendo dominado por géneros que si bien, no son malos, están relegando a la música hecha con guitarra bajo y batería a un segundo plano… pero no en el mundo del underground, aquí abajo el rock seguirá siendo una manifestación de cultura. Dejé unas cervezas e ingresé de nuevo, para cerrar con broche de oro.

Otro intermedio, otro par de cervezas con mi amigo, promotor de música en el barrio, guía de las nuevas generaciones, y buen consejero, lleno de grandes historias y amena plática, intercambiamos número telefónico pues el ejercicio periodístico no terminó aquél domingo, al parecer vendrán cosas interesantes en el futuro cercano, haré lo posible para entrevistarlo y traer sus historias para éstas páginas. Entré de nuevo para ver a la banda protagonista, los dueños de esa noche, Seguimos Perdiendo.

Pasé por la última chela de la noche, lo que sigue a continuación es una serie de eventos afortunados un poco distorsionados por la emoción de estar ahí, la euforia, por la amena charla, por el alcohol que ya estaba sudando. No puedo decir una lista detallada ni el órden de las canciones porque de repente me disocie, entré tanto en la manía de bailar, gritar, corear con dolor tantas canciones que marcaron mi adolescencia y me siguieron acompañando en mi vida adulta, obviamente estuvieron los clásicos, de cuando Mike estaba, también lo nuevo que es muy muy bueno.

Para las 45 horas que duró su presentación el ánimo nunca cayó, entre empujones, gente que se lanzaba al escenario para poder lanzarse al público, hombres y mujeres en el slam por igual, jóvenes, viejos tanto o más que yo. Nunca antes ví a tanto vato cantándole a un amor no correspondido, a un corazón roto. QUE NUNCA PRUEBE EL ALCOHOL, QUE NUNCA PRUEBE LA PIEDRA Y QUE NUNCA SE ENAMORE DE LAS MUJERES AJENAS, // VUELVE A MI LLAMA TAN SOLO QUIERO OIR TU VOZ // PUTA VIDA PUTA VIDA // SABES QUE SIEMPRE HE SIDO UN VAGO// ME ENAMORE DE TI Y QUE ME ENLOQUECIÓ TU PIEL Y QUE// PARa QUE SIGO VIVIENDO SI NO ME VAS A QUERER// SE ME ENTUMIÓ LA MANO DE TOCAR SKA//

Nunca había estado en un concierto tan indescriptible, esa es la palabra, Seguimos Perdiendo dió todo, se entregó al público, presentaron un espectáculo maravilloso, impecable, no en vano han pasado ya 30 años de hacer punk y enseñar a hacerlo. Energía arriba y abajo del escenario, diversión, catarsis, por un momento olvidé mucha de la mierda que traigo, toda provocada por mi, sin echar culpas. Al final el punk también es eso, aprendizaje. Y eso es solo lo que recuerdo, la buena onda, la hermandad que había ahí, las caras de las morras viendo el dolor de los vatos al desgarrarse la garganta, y un momento épico, una pareja besándose disfrutando estar ahí, como dicen, conocí la envidia.

Luego todo terminó, regresé a casa con la playera empapada de mi sudor, una sonrisa enorme, dolor en las piernas, y en general en todo el cuerpo, como hace tiempo no lo tenía. Larga Vida al Punk Rock, Larga Vida a Seguimos Perdiendo, Larga Vida al Alicia. Vamos por otros 30 años de Punk Rock y No mamadas

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