Los Olvidados
Ir a trabajar o regresar a casa no debería significar un riesgo. Por esta ocasión, no hablo de la delincuencia, sino del simple acto de transitar por la calle. Si alguien quiere cruzar por debajo de un puente peatonal, será su responsabilidad. En caso de un accidente, sabemos que no solamente joderá su vida sino también la de otras personas. Pero, ¿si no hay un puente que cruzar? o peor aún, si éste se mutiló para poder abrirle paso a un medio de transporte y su re acondicionamiento se sigue retrasando ¿de quién es la responsabilidad?
Cientos de las miles de personas que llegan a la estación del metro Santa Marta deben cruzar el puente que conecta el metro con la colonia Lomas de Zaragoza, en Iztapalapa. Ese puente ha sido referencia por muchos años. Incluso se modificó cuando se construyó el distribuidor vial de La Concordia.
Pero el trolebús elevado que va a Chalco y el acondicionamiento de ese tramo en la autopista, para incorporarse a Zaragoza, Ermita o entrar a la carretera federal hacia Los Reyes, nuevamente provocó su mutilación, dejando a los habitantes de la colonia y a quienes van hacia la autopista en busca de transporte, sin un paso seguro. Si, hay quienes buscan dignamente ganarse unos pesos haciendo las veces de vigilantes, pero no basta con la buena voluntad de los vecinos.
Al bajar las primeras escaleras, que nos dejan en la carretera federal, hay que dar una incómoda vuelta, hasta ahí, todo bien. El problema está pasando los baños, donde hay basura, ratas, gente consumiendo sustancias y un cruce que debería estar cerrado, pero en el cuál más de una ocasión, se ha visto transporte público o de pasajeros haciendo uso de él, sin luces, sin precaución. Si hay suerte, encontramos el otro tramo del puente, para subir, unas escaleras provisionales nos dan acceso, no sin antes sortear lodo o encharcamientos que se forman en las no tan atípicas lluvias. Recientemente pusieron escalones más “resistentes” por decirlo así, ya que las originales desaparecieron, ¿se las robaron? ¿se cayeron? no se sabe, pero al no haber otro acceso al metro, el remedio era brincar y esperar no caer.
¿Qué esperan las autoridades para acondicionar y dar mantenimiento a ese puente peatonal? ¿Un accidente? ¿Una muerte? ¿Acaso la ciudadanía importa solamente cuándo se acercan elecciones?
