La desesperación
Hay una inquietud inexplicable rodeando el ambiente, si soy sincero he caído en una zona de confort muy patética. Mis cuentos están en pausa, mi vida, pareciera estar también en esa pausa, ni para adelante ni para atrás.
¿Han sentido ganas de no estar? No me refiero a morir, sino a simplemente no estar. Sé que nadie es imprescindible, pero aun así siempre alguien necesita algo, gastos, pagos, atención. No me malinterpreten, no hablo de huir de las responsabilidades, sino de no estar. Una semana sin estar, sin consecuencias, sin reclamos, sin nada que sea una reacción a la ausencia. Una utopía, sin duda alguna, una idea que sólo está concebida en la misma muerte, pero de la muerte no se puede regresar, a veces sí, pero de no estar, seguramente si se podría, aunque, quizá una vez no estando, nadie querría regresar.
No estar, ¿a qué punto me he orillado? Teniendo salud, familia, trabajo, que si bien no es el mejor, me da de comer. Quizá sobre valoro el dedicarte a lo que quieres, quizá el conformismo es el sino de mi vida.
O quizá debo dar una última batalla, he soportado tanto por otros, y olvidé hacerlo por mi. Aunque parezca lo contrario, y que soy egoísta, me he olvidado de mí, por muchos años.
El mago usa la palabra para hacer su voluntad, entonces digo: Que mi voluntad sea…
Septiembre 2026.